martes, 26 de mayo de 2009

El karma se ha cobrado un nuevo triunfo frente a la obtusa humanidad. Esta vez, por primera vez, la pobreza se alza invicta en la batalla. Hoy el mal de chagas y el dengue tienen un contrincante que los mira desde el otro lado del pozo. Es la Gripe de los Ricos, La Gripe de los puercos, el virus que llega al planeta a romper el patrón de injusticia azarosa de las enfermedades. Esta vez entonces, por primera vez, el rico es el que estornuda y moquea.

¿No nos causa aunque sea una mínima mueca interna de gracia escuchar que los infectados se contagiaron durante sus clases de equitación? ¿O que de los 7 colegios que acaban de cerrar por miedo al virus de la influenza (como está de onda llamarlo), 3 tengan nombres en inglés y estén ubicados entre la segunda nube de Olivos y la tercera de San Fernando? Sin rencor adjunto, a mí me da como risa.

Y sí, qué iban a saber estas personas que de su viaje por el mundo perfecto se podrían agarrar un bicho que iba a terminar desterrándolos de su ultra mundo… o que por andar en caballos de fábula iban a terminar aislados y siendo el motivo por el que se atrasan los alumnos del país. Del país del Norte, claro.

La Gripe de los Ricos llega sin haber hecho nunca el más mínimo daño para aparecer. Nadie la contrajo por dormir en la calle, ni por tener las ampollas de los pies manchadas de barro o por carecer de las necesidades mínimas de la vida, como un baño, un colchón, un tampón. Es evidente, creo que casi cantado. Esta vez, por primera vez, la gripe de los ricos la contagia el buen vivir. ¿Quién duda si existe el karma?

1 comentarios:

Monsieur Juan Carlos Côtelette dijo...

ese karma es como decir que se paga la deuda externa cuando solo se pagan los intereses.

 
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